Un bombardeo ruso alcanzó el lunes una antigua escuela de Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, que funcionaba como refugio y punto de reparto de ayuda humanitaria, según las autoridades ucranianas. El balance era de al menos 31 muertos y entre 45 y 50 desaparecidos, de acuerdo con AP y la CBC. Mijailo Semikin, jefe interino de la administración militar regional, dijo que se emplearon al menos nueve bombas de 3.000 kilos y que hubo un segundo ataque sobre el mismo lugar.

Entre los fallecidos hay dos rescatistas y cuatro policías, según el Servicio Estatal de Emergencias. Ucrania declaró tres días de luto. El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque de «absolutamente horrible». Esa misma noche, según Zelenski, Rusia lanzó 289 drones, 17 misiles balísticos y 59 de crucero contra nueve regiones, lo que obligó a cortes de luz de emergencia. El Ministerio de Defensa ruso dijo que atacó instalaciones energéticas que abastecen a la industria militar.

El enviado especial estadounidense Steve Witkoff anunció conversaciones trilaterales en Abu Dabi los días 10 y 11 de noviembre sobre acuerdos de seguridad para la posguerra, desescalada, ayuda humanitaria y próximos pasos hacia la paz. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la cita, y Vladímir Medinski, asesor de Vladímir Putin, encabezará la delegación rusa, según la BBC.

Zelenski, de visita en Berlín con el canciller Friedrich Merz, dijo que se hablará de garantías de seguridad, de una tregua en ataques contra la red energética y de un alto el fuego en el mar Negro. Las últimas conversaciones con mediación estadounidense se celebraron en febrero. Esta semana los negociadores de Washington también se reunirán con representantes europeos y de la OTAN en Bruselas, según la BBC.