Trajectory, una empresa emergente de inteligencia artificial con sede en San Francisco, cerró una ronda de financiación Serie A de 45 millones de dólares con una valoración de 300 millones, según TechCrunch y ET EnterpriseAI. La operación la lideró Sequoia, con participación de Nvidia, Bessemer y Bain Capital Ventures.

La compañía, de 18 empleados, fue fundada hace aproximadamente un año por tres excompañeros de la Universidad de Stanford: Ronak Malde, que trabajó en Windsurf; Michael Elabd, procedente de Google DeepMind, y Arjun Karanam, que estuvo en el equipo de modelos generativos de Apple.

Su propuesta es el llamado aprendizaje continuo: parte de modelos de código abierto, recoge la retroalimentación que generan las aplicaciones de sus clientes y vuelve a entrenar el modelo para que mejore con el uso. Malde lo comparó, según TechCrunch, con la diferencia entre un doctor brillante que siempre empieza un trabajo nuevo y alguien con 30 años de experiencia en el puesto. Elabd defendió que mantener a personas en el circuito es más seguro que dejar que un sistema se mejore a sí mismo sin supervisión.

Entre sus clientes figuran Harvey, Rogo, Decagon, Mercor y Nvidia, y la plataforma pasa a estar disponible para cualquier empresa. Trajectory compite en un segmento en el que también trabajan Thinking Machines Lab, con su herramienta Tinker; Applied Compute, valorada en 3.250 millones de dólares, y Prime Intellect.