El número de muertos por el choque de dos trenes de alta velocidad cerca de Urda (Toledo) subió a 69, con más de un centenar de heridos, según BBC News y Euronews.

Varios medios españoles, entre ellos El País, difundieron tres grabaciones de las conversaciones entre el centro de control de Adif en Atocha (Madrid) y los maquinistas. Según esos audios, hacia las 8:30 del miércoles falló el sistema de seguridad LZB en un tramo de más de 60 kilómetros y seis trenes se detuvieron. A las 8:36, el controlador indicó al maquinista del AVE 2080 que reanudara la marcha «normal». El maquinista preguntó: «¿Con marcha normal?», y la respuesta fue «sí».

A las 8:41, la maquinista del Iryo 6076 recibió la misma instrucción. A las 8:48 volvió a llamar para avisar de que el tren no le permitía reiniciar el LZB y que seguía parada ante la señal de entrada de Urda. De acuerdo con los audios publicados, nadie avisó después al AVE de que debía detenerse. A las 8:54, el AVE, que había recorrido unos 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h según los datos publicados, alcanzó por detrás al Iryo. Su maquinista murió en el choque. En los trenes viajaban 397 y 147 pasajeros, respectivamente, según la BBC.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de «inexplicable» la orden de circular sin limitación de velocidad y dijo que los maquinistas no tienen la culpa. Según Euronews, el protocolo exigía la llamada «marcha a la vista», con un máximo de 40 km/h. La Guardia Civil ya tomó declaración al personal del centro de control y a la maquinista del Iryo, y los investigadores analizan las cajas negras de los dos trenes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto nacional. Calificó de «inaceptable» que España sufra dos accidentes de alta velocidad en un mismo año, en referencia al descarrilamiento de Adamuz (Córdoba) en enero, que causó 46 muertos. Según la BBC, el accidente aumenta la presión sobre su Gobierno a un mes de las elecciones generales. La línea Madrid-Andalucía sigue cortada en la zona.