Fuerzas de Estados Unidos realizaron ataques limitados la noche del lunes contra la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, a unos 22 kilómetros de la ciudad portuaria de Bandar Abbas. Tres funcionarios estadounidenses dijeron a CNN que fueron acciones defensivas: uno afirmó que respondían a disparos iraníes contra una aeronave de Estados Unidos y otro habló del uso de misiles tierra-aire contra medios estadounidenses. The Wall Street Journal fue el primero en informar de los ataques y aseguró que otros similares se habían hecho en secreto.
Las agencias iraníes Fars e IRNA informaron de varias explosiones en la isla; testigos citados por IRNA dijeron haber visto dos aviones. Según Al Jazeera, es el primer ataque estadounidense contra Qeshm desde junio. El presidente Donald Trump dijo a Fox News que Irán había construido una instalación antiaérea y que fue alcanzada: «Fue solo un ataque menor. No fue una guerra», declaró, según Iran International y Al Jazeera.
La Guardia Revolucionaria afirmó haber derribado dos drones estadounidenses y, antes, un MQ-9, según Al Jazeera. El viceministro de Exteriores Kazem Gharibabadi dijo que Irán se reserva el derecho a defenderse y presentó el ataque como parte de una «guerra en curso». Mohsen Rezaei calificó de insatisfactoria la respuesta de Washington y dijo que Estados Unidos debe atender las siete condiciones iraníes antes de reabrir Ormuz.
En el plano diplomático, el vicepresidente JD Vance dijo que se han hecho «algunos progresos». Los mediadores cataríes regresaron a Doha tras reunirse en Teherán y esperan respuestas en un plazo de dos días, según CNN. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, dijo que el líder supremo, Mojtaba Jamenei, otorgó al Gobierno «ciertas atribuciones» para negociar. El petróleo, que el lunes cayó más de un 7 %, subió en la sesión asiática tras conocerse los ataques, según Al Jazeera y CNN.