Supermercados de siete países europeos amanecieron este lunes con congeladores y neveras fuera de funcionamiento después de lo que las autoridades y las empresas tratan como un ciberataque contra los sistemas de refrigeración. Hubo incidentes en Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Irlanda, Países Bajos, Estonia y Finlandia, según la BBC, AP y Euronews. El sitio especializado BleepingComputer contabiliza más de 115 tiendas afectadas.

Bélgica concentra el mayor número de casos. El diario Le Soir, citado por Euronews, calcula unas 75 tiendas: alrededor de 40 de Delhaize en Bélgica y Luxemburgo, 15 de los cerca de 700 establecimientos de Carrefour, unos 15 de Intermarché y cinco tiendas Spar del grupo Colruyt. También se vieron afectados un almacén de IKEA en Mons y la cadena de carnicerías De Laet en Van Haver. Las autoridades belgas abrieron una investigación, y Delhaize suspendió de forma preventiva sus sistemas de pedidos en Luxemburgo.

En Suecia, la cadena ICA informó de que en una tienda de Sjöbo los equipos se programaron para calentar hasta 50 grados; el local cerró y después volvió a abrir. La cooperativa Coop indicó que siete de sus más de 800 tiendas tuvieron problemas. En Irlanda, el grupo Musgrave señaló que 13 de los 223 supermercados SuperValu resultaron afectados y que el fallo se limitó a un modelo concreto de equipo de frío, según la BBC. En Países Bajos, el fabricante Danfoss habló de al menos 17 empresas afectadas; en Estonia hubo un caso en una tienda Selver y en Finlandia, en establecimientos del grupo K.

Stephan Moelans, consejero delegado de la empresa belga de refrigeración Sabcobel, explicó a la prensa local que los atacantes pusieron los evaporadores en modo de descongelación, el mismo método usado el 12 de octubre contra cientos de tiendas Intermarché y Coopérative U en Francia. Según Moelans, evitar que se repita exige cambios físicos en las instalaciones o conexiones remotas seguras. En la información publicada por los medios consultados no figura ninguna atribución del ataque a un grupo concreto.

El caso muestra cómo equipos industriales conectados a internet, como los controladores de cámaras frigoríficas, pueden ser blanco de intrusiones con efectos directos en la vida diaria, desde la pérdida de alimentos hasta el cierre temporal de tiendas.